Igual que hay dos versiones en cada historia, también hay dos caras en cada persona; una que enseñarle al mundo, y otra que se mantiene escondida.
Nacemos con una cara y nosotros nos encargamos de construirnos otra ya que la batalla entre quienes somos y quienes pretendemos ser, no se puede ganar y recuerda que no puedes subestimar el poder de tu primera cara, la que se muestra ante el mundo, la que le hace creer a los demás quienes somos, mientras la segunda se mantiene escondida junto con la verdad que yace en cada uno de nosotros.
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